viernes, 3 de mayo de 2013

POWELL, UN LUGAR DE CRISTIANOS TIBIOS QUE AÚN DESEARÍAN VER ARDIENDO A BRUJAS, PENSADORES LIBRES Y MARICONES

Manuel Avendaño

Hola lectores, esta vez deseo adentrarme en las cavernosas y arriesgadas fisuras de una faceta muy particular en los humanos, la religión. En este lugar, la fe se vive fuerte, fuerte y a voz viva. Nos llamó la impresión al llegar que cuándo nos dieron un mapa del pueblo. Adjunto a él, venía otro papel, una lista que estaba especialmente diseñada para indicar todo tipo de iglesia que existe en el abanico de credos en la égida del Cristianismo y que tienen cede en este pueblo de 5000 almas sedientas de salvación.
Puede sonar inofensivo, pero al menos para mí, un defensor del laicismo y de la no imposición de la religión ni de la forma más sutil, aquello me pareció simplemente estúpido. Bueno, puede sonar extremista mi punto de vista, pero más extremos eran los puntos que luego llegamos a ver en la propia gente "creyente" de este lugar.
La gente aquí es una ferviente masa de humanos que consideran a dios, como quieran llamarlo, un amigo de su país. En lo que parecía ser el aeropuerto desde dónde todo esto comenzó un gran cartel señalaba "GOD SUPPORT OUR TROOPS". No, no es una falta gramatical el que falte la -s de la 3ra persona; es un subjuntivo, una suplica a un dios sangriento para que avale a sus guerreros que saquearán la tierra y los hogares de inocentes, acrecentando el asqueroso imperialismo yankie. Ellos quemarían la Sharia, pero por otro lado, tienen fe en un dios que parece aún más sangriento que Alá, un dios al que le gusta el petróleo y el genocidio para así llenar las arcas de un pueblo onanista y ambiguo.

La gente cree en cristo, pero no en el cristo en el que alguna vez creí. Cristo es amor, el cristo que adoran en este baldío es un cristo guerrero, sediento de pecadores, un cristo que solo ama a los que van a la iglesia todos los domingos pero que el resto de la semana siguen siendo personas frías y calculadoras. Este Cristo, en Powell, ama a todos, excepto a homosexuales, putas, judíos y cualquier otro "bicho raro" que se me haya quedado en el tintero.
Destaco la labor de pioneros como la psicóloga del College, ella ha estado intentando abrir mentes desde hace tiempo y siempre fue una gran aliada nuestra. Pero los malos hábitos mueren difícilmente, y si son condicionados desde nacimiento, son eternos. Su labor de erradicar el odio proselitista no han dado más que resultados tibios de personas que ponen una cara agradable frente al tema "mencionado" pero que de seguro gritarían en ira si ven el "acto" in situ. Lamento creer que la gran culpable de esta cosecha de mentes poco abiertas no es más que la religión, intrínsecamente moralista, medieval y amarillista.

Aquí todos aman y hablan del respeto al prójimo, la idea más bonita de Cristo. Empero cuando algunos de estos entes supieron de nuestros pensamientos "un poco distintos" del mainstream del lugar cortaron lazos con nosotros, dejaron de saludar, miradas despreciativas por un lado, silencio fariseo por otro. En resumen, TODO SU AMOR SE LES FUE A LA MIERDA.

Esta gente que se reúne todos los fines de semana para hacer hogueras donde quemar malvaviscos es muy interesante si  se desea realizar un estudio etnográfico sobre como la fe ciega atrofia la mente. Me pregunto si esa costumbre de realizar hogueras para comer sus malvaviscos no es más que una forma sutil y simbólica de continuar las hogueras donde se quemaron mujeres inocentes, libros y pensamientos que liberan la mente; sólo me lo pregunto a mí mismo, pues temo que si pregunto a alguien el próximo fin de semana remplacen los malvaviscos con mi carne hereje y mundana.

Para concluir, realmente ya no tengo palabras. Esto ha sido una reclusión escolástica, esto ha sido un encarcelamiento a lo más "maquinado por el Demiurgo". No tengo miedo, tengo consternación. Ahora pienso que el viaje en avión no sólo fue un viaje espacial, sino uno temporal, volvimos al Medioevo. Aún más chocante siempre resultaba el contraste entre la vida en este lugar tan casto y las libertades que vimos en NY City, Washington D.C. o la hermosa ciudad de San Francisco, un lugar que de seguro para muchos powellinos debe ser la Sodoma y Gomorra de nuestros tiempos, una Babilonia pestilente de pecadores que pronto arderán cuándo un nuevo terremoto acabe con la Joya de la Bahía.
En fin, quiero dejar en claro que no siento nada en contra de los creyentes, pero no soporto que me lo impongan o peor, que sean tan hipócritas como para juzgarnos siendo que solo usan la fe para esconder su verdadera podredumbre. No relataré todas las cosas que vimos y que nos hacían pensar que esto era simplemente imberosimil; imagínense que aquí los adolescentes piensan que te puedes drogas, pasar la noche en farra, y beber hasta la inconciencia, y que eso no será pecado frente a dios si al otro día te pones a leer la biblía a voz viva en el patio principal del College, eso te purga, eso es una buena penitencia. Me pregunto entonces si nos iremos al infierno por todas las farras que tuvimos con Isabel y que no purgamos leyendo la biblia al otro día, o golpeándonos el pecho frente al clero.
NO, no lo creo, porque no hay culpa ni pecado en quién hace cosas a sabienda. No somos niños, somos adultos. No necesito una fe o religión en especifico para ser mejor persona o llevar mi vida en los valores que crean son los mejores. No creo en el arrepentimiento, creo en la prevención. Quizás estas ideas sean muy avanzadas para un lugar como este, y por más que les diga que soy ateo y que ello indica mi no creencia en ningún dios o demonio, ellos seguirán pensando que soy un creyente de Satanás.

Qué estos cristianos tibios piensen lo que quieran, en dos semanas más vuelvo al siglo XXI y ellos se quedarán en el regazo de su patético y aburrido sueño medieval.
AMEN.


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